El VOTO NULO es la expresión electoral de millones de mexicanos que, bajo las circunstancias de miseria, injusticia e inseguridad en nuestro país, nos vemos obligados, por conciencia personal y por compromiso con las nuevas generaciones, a NO avalar a partido alguno, ni mucho menos promover la continuidad de este terrible sistema que nos ha dividido y que ha destrozado sistemáticamente nuestras expectativas y sueños por un porvenir mucho más digno, seguro y justo. En pocas palabras, el VOTO NULO es un ejercicio que nos permitirá medir el potencial que tenemos los ciudadanos de este país para dirigir nuestro futuro a un mejor destino.

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El sistema político-económico actual

El sistema político-económico que se aplica actualmente en México ha sido diseñado, construido y perpetuado para favorecer la concentración de la riqueza y el poder en unas cuantas manos. La aplicación de este sistema ha hecho de nuestro país una de las naciones con los peores niveles mundiales de distribución de la riqueza, crecimiento económico, seguridad, justicia, educación, salud, desarrollo tecnológico y científico, competitividad empresarial, deporte, cultura y más. Existen muchos indicadores mundialmente aceptados que confirman lo anteriormente dicho.

Este oprobioso sistema opera a través de una intrincada red de intercambio de complicidades, corruptelas, favores, protecciones, concesiones, omisiones, silencios, impunidades, y también con la persecución, difamación, escarnio, y venganza contra sus opositores.

Los beneficiarios del sistema son pocos, pero de distinta naturaleza: empresarios protegidos y favorecidos, que compran y controlan las políticas de nuestro gobierno; políticos cómplices del status quo, encargados de legislar y gobernar en la dirección que se les impone; instituciones de administración y procuración de justicia comprometidas con los intereses de los poderosos y no con los intereses superiores del pueblo; medios de comunicación que han aprovechado con creces su influencia y capacidad de chantaje sobre políticos para impedir la apertura a la competencia y también para obtener jugosos contratos gubernamentales o remuneraciones por encubrir corruptelas, encargándose también de destruir por medio de la difamación y campañas de desprestigio a todo opositor; cuerpos policiacos y miembros del ejército que se han prestado a fomentar el crimen organizado a cambio de grandes cantidades de dinero, y a la vez se han consolidado como el instrumento de venganza y represión contra los disidentes del sistema; líderes de organizaciones religiosas que mediante la manipulación de las creencias y la necesidad espiritual del pueblo, se han constituido en un muro de contención y condena ante el descontento popular, por lo que han logrado acumular riqueza, poder e, incluso, impunidad ante crímenes que han cometido contra miembros indefensos de sus propias comunidades religiosas; sindicatos anacrónicos y chantajistas que desaceleran y socaban el desarrollo y la eficiencia gubernamental y empresarial, mientras que sus líderes se enriquecen y se hinchan de poder al manipular los intereses de sus agremiados a favor de la protección del sistema.

¿Qué significa el VOTO NULO?

El VOTO NULO es definido como un voto que no favorece a partido alguno, pero es un voto que sí debe ser contabilizado en el proceso electoral. El número de VOTOS NULOS debe ser publicado en los resultados de cada casilla electoral junto con los votos emitidos para cada partido. En cuanto a su significado político, el VOTO NULO es el resultado de la participación electoral de los ciudadanos que no están satisfechos con las propuestas de los partidos existentes o que consideran la necesidad urgente de transformar el sistema político-económico mexicano prevaleciente.

El VOTO NULO, en consecuencia, es la expresión electoral de millones de mexicanos que, bajo las circunstancias de miseria, injusticia e inseguridad en nuestro país, nos vemos obligados, por conciencia personal y por compromiso con las nuevas generaciones, a no avalar a partido alguno, ni mucho menos promover la continuidad de este terrible sistema que nos ha dividido y que ha destrozado sistemáticamente nuestras expectativas y sueños por un porvenir mucho más digno, seguro y justo. En pocas palabras, el VOTO NULO es un ejercicio que nos permitirá medir el potencial que tenemos los ciudadanos de este país para dirigir nuestro futuro a un mejor destino.

Esto es precisamente lo que preocupa profundamente y aterra a todos aquellos que están interesados en la continuidad del sistema, a sus beneficiarios, ya que una votación nula considerable puede dejar al descubierto la capacidad de los mexicanos para organizarse en un amplio movimiento para transformar el país, haciendo a un lado tantas diferencias y prejuicios que nos ha dividido como nación. La votación nula, incluso, podría superar la votación de varios partidos en distintos lugares del país, o bien, poco a poco, en los próximos comicios, rebasar a los partidos si estos no se comprometen a impulsar los cambios que la sociedad les demanda.

¿Por qué ANULAR MI VOTO?

El movimiento del VOTO NULO respeta profundamente la libertad, el derecho y la forma de votar de los ciudadanos, pero invita a reflexionar sobre esta opción electoral a todos los mexicanos, particularmente a aquellos que han llegado a la conclusión de que nuestra nación exige dar fin a un sistema político-económico que por mucho tiempo a favorecido a muy pocos, empobrecido a muchos, condenándola al subdesarrollo crónico y generalizado. Proponemos promover una transformación PROFUNDA, REAL Y OPORTUNA que los partidos NO están dispuestos a impulsar, ya que tanto como organizaciones políticas en lo general, o como candidatos en lo específico, están plenamente comprometidos con los poderes fácticos, los grupos de poder, que apuntalan al sistema actual, y que, por lo tanto, controlan el gobierno, la economía, la impartición de justicia, medios de comunicación, policías, ejército, crimen organizado e, incluso, algunos círculos religiosos en México.

¿Es lo mismo abstenerme a votar que emitir un VOTO NULO?

La abstención, en mayor grado, es consecuencia de la apatía de los ciudadanos ante los procesos electorales. Es la expresión inequívoca de impotencia, incredulidad o derrotismo que parte importante de nuestro pueblo ha mostrado por muchos años ante el orden de las cosas en México. Es, para muchos, la rendición ante el poder y riqueza de aquellos que han logrado con mucho éxito perpetuar este sistema, diseñado para favorecer y proteger sus intereses por sobre los de todo un pueblo. El abstencionismo, dirán algunos, es común en las naciones, y, a manera de justificación, enfatizarán que es un mal presente incluso en los países desarrollados. Los partidos, de los dientes para afuera, expresarán su preocupación, pero la verdad es que siempre hacen cálculos para ver si el abstencionismo les beneficiará o no, si éste reducirá o ampliará el margen de diferencia electoral con sus contrincantes. En breve, el abstencionismo, es verdad, refleja la incredulidad del pueblo ante las propuestas políticas de los partidos, pero en términos reales, éste aún otorga suficiente margen para que los partidos sigan obteniendo triunfos y, en consecuencia, para que el sistema siga postergándose.

¿Cómo ANULO MI VOTO?

El voto se considera NULO cuando se asiste a la casilla el día de las elecciones, se recibe las boletas electorales y al momento de votar se invalida la boleta o NO se emite un voto por un solo partido en específico. El voto es nulificado en los siguientes casos: 1)Cuando se marca o cruza toda la boleta; 2) Cuando se deja en blanco la boleta electoral, es decir, no se cruza o marca en ningún lado la boleta; 3) Cuando se marca la boleta en algún espacio que no es reservado para algún partido; 3) Cuando se cruzan o marcan los espacios de dos o más partidos; 4) Cuando se escribe un mensaje que abarque más allá del espacio reservado para un solo partido o toda la boleta. Los casos 1 y 2 son los casos que garantizan que un voto sea considerado nulo. Si estás interesado en adherirte al movimiento del VOTO NULO, puedes optar por cualquiera de las alternativas aquí presentadas. Muchos estamos por ANULAR EL VOTO escribiendo el mensaje “X México” a lo largo de toda la boleta.

¿Es posible que el movimiento del VOTO NULO tenga el impacto necesario?

Resulta sencillo evidenciar la viabilidad del movimiento del VOTO NULO, ya que basta considerar que los niveles de abstencionismo se han incrementado en todo el país, a tal grado que en no pocos municipios, distritos y entidades en el país, los partidos están obteniendo triunfos con el apoyo de menos del 15% del electorado. Es decir, en varias regiones, menos de 15 de cada 100 mexicanos están determinando quien nos gobierna o representa en los congresos estatales y municipales.

Si tan solo la cuarta parte de la gente que se abstiene a votar, se une al movimiento y a los mexicanos que normalmente votan por algún partido pero que ahora han decidido anular su voto, seguramente se superaría a cualquier fuerza política. Este escenario sería un fenómeno a nivel mundial que cimbraría al sistema, pero, siendo realistas, parecería poco probable que este nivel de éxito se alcance en esta primera ocasión que se promueve esta expresión política. Sin embargo, si se espera un avance importante del este movimiento.

¿Se pretende eliminar a los partidos con el movimiento al VOTO NULO?

De ninguna manera. Si bien consideramos que la nuestra es una DEMOCRACIA DIRIGIDA, controlada y manipulada por los grupos de poder del sistema, tenemos muy claro que las democracias mundiales se consolidan a través de procesos electorales en los que participan varias expresiones políticas, las cuales ofertan diferentes maneras de hacer gobierno, mejorar el nivel de vida de los ciudadanos y solucionar los problemas que enfrentan en su territorio.

El movimiento VOTO NULO no pretende conformarse en una fuerza política para quedarse, ni mucho menos para sustituir a los partidos. Reconocemos que los partidos políticos mexicanos no son los únicos causantes de la crisis de amplio espectro en la que nos encontramos, ya que estos son tan solo un reflejo del estado de deterioro en el que se encuentra la sociedad mexicana.

En una forma u otra, en mayor o menor grado, todos hemos contribuido activa o pasivamente en el declive que ahora padecemos. No estudiamos el nivel requerido para competir con otros países en este mundo globalizado; muchos recurrimos a la corrupción, al cohecho o a los favoritismos para obtener lo que queremos, evadir la justicia o minimizar los daños de nuestras malas acciones; somos intolerantes ante otras formas de pensar y vivir; condenamos de locos, revoltosos y ambiciosos a quienes se expresan o actúan para cambiar las cosas; nos rendimos ante el sistema; creemos lo que nos dicen los medios de comunicación cómplices del sistema, cayendo tarde o temprano en la telaraña de sus campañas de difamación y condena; hacemos a otros lo que no queremos que nos hagan; nos dejamos dividir por partidos, religiones, raza, estatus económico e intereses personales o de grupo; callamos ante el atropello, las injusticias y el crimen. En fin, todo esto y más ha facilitado las cosas a los poderosos que controlan cada rincón y acción del quehacer nacional.

Actualmente, puedes tu constatarlo con las expresiones de varios actores de la vida política, académica e intelectual, los partidos están supeditados a los designios del sistema. Se ha llegado a tal grado, que televisoras y empresarios se permiten vetar como candidatos a todas aquellas personas que se han manifestado contrariamente a sus intereses; en algunos casos no han dudado en presionar y amenazar con destruir las carreras políticas e imagen pública de estas personas. Esto reafirma la necesidad de impulsar una propuesta independiente e inmune a estos poderes fácticos.

Por eso no pretendemos creer que nuestro movimiento, constituido en partido, sería algo diferente. El problema es más complejo de lo que percibimos, por lo que su solución requiere que actuemos con verdadera honestidad, humildad, desapego ante ambiciones personales y egos, pero sobre todo con objetividad, apertura e inclusión. El objetivo del movimiento es impulsar los cambios por medio de políticos comprometidos al cien por ciento con las propuestas que generemos, ya sean personas dentro o fuera de los partidos actuales. Algunas de las condiciones que demandaríamos, serían: suscribir compromisos expresos para impulsar sin pretexto las reformas que demandamos; no aceptar patrocinio alguno de empresarios; no amedrentarse ante el chantaje o presión de medios de comunicación corruptos o grupos de poder; actuar con transparencia y honestidad.

¿El VOTO NULO es una expresión de izquierda o derecha?

Ni de derecha, ni de izquierda. Atrás deben quedar las calificaciones que tanto se prestaron para dividir e infundir desconfianza entre los mexicanos. El compromiso, actuar con amplio criterio y sentido de justicia para promover los cambios que impulsen el progreso y el mejoramiento sustancial del nivel de desarrollo social y humano en el país.

¿El movimiento del VOTO NULO tiene propuestas más allá de mostrar reprobación al sistema?

¡Claro que sí! Actualmente se tienen bien identificados algunas reformas que como mínimo deben promoverse para consolidar la transformación del estado mexicano. Sin embargo, el objetivo es convocar de manera amplia a toda la sociedad a enriquecer la propuesta de transformación. Se pretende que participen académicos, intelectuales, expertos en todas las áreas del conocimiento, líderes sociales y religiosos, campesinos, obreros, padres de familia, políticos, empresarios. En fin, todos los interesados en un nuevo México. Ver algunas de nuestras propuestas en la segunda columna ->

Retos del movimiento del VOTO NULO

El movimiento del VOTO NULO está muy consciente de los retos que afronta, algunos de los cuales compartimos contigo:

  1. Por razones obvias, la opción del VOTO NULO se está promoviendo por el único espacio verdaderamente democrático en el planeta: Internet. Esto impone cierta limitación a la difusión de la propuesta, ya que, según el INEGI, solo el 15% de la población tiene acceso a la Internet en sus hogares. Sin embargo, gracias al acceso que se puede tener en escuelas, trabajos y cibercafés, el impacto puede ser mayor. Además, dado su crecimiento, el movimiento por el VOTO NULO ha sido publicado en revistas y periódicos nacionales. Claro, esto también se aprovecha para que los grupos del poder critiquen y condenen al movimiento.
  2. Para extender la difusión de la opción del VOTO NULO, se requiere de la participación voluntaria de todos sus simpatizantes. Resulta primordial que se promueva entre tus familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.
  3. No pretendemos que personas, empresas, organizaciones y medios que se sienten afectados con nuestras propuestas se vayan a quedar callados y cruzado de brazos. Es evidente que harán uso de todo su poder para minimizar la legitimidad del movimiento y para atacar a sus promotores.
  4. Distintos grupos harán lo imposible por condenar el VOTO NULO. Dirán que vulnera el “sistema democrático nacional”, que facilita el surgimiento de expresiones totalitarias, que afecta más a los partidos chicos, que afecta más a los partidos grandes, que si tenemos inquietudes políticas nos deberíamos constituir en partido, etc. Te recomendamos que no te dejes convencer por estas reacciones desesperadas de los que se benefician con el estado actual de las cosas en México. Eres libre de pensar lo que tú quieras, pero si tienes dudas, contáctate con nosotros. Estamos seguros de contar con los argumentos suficientes para invalidar las críticas y acusaciones que se puedan generar contra el movimiento, pero aún así mantendremos una posición abierta y honesta para aceptar nuestros errores y corregirlos.
  5. Resultará necesario minimizar los efectos de infiltrados y saboteadores contra el movimiento.
  6. Se deberán crear los canales y medios para promover la comunicación y participación de todos los simpatizantes del movimiento.
  7. Se deberán establecer mecanismos que eviten que este movimiento se vuelva botín de gentes con ambiciones personales y un gran deseo de protagonismo. El interés común debe estar siempre por sobre todas las cosas.
  8. Es necesario evitar todos esos temas que siempre nos han divido como sociedad y nación, abordándolos después a través de grandes consultas nacionales.
  9. Se deberán definir los mecanismos por los que futuros candidatos se les hará cumplir sus compromisos de impulsar las reformas que proponemos.
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